
Hoy cumplimos 12 años desde que nos sellamos en el Templo de Santiago de Chile. Aquí una foto del recuerdo, nos vemos igualitos, no hemos cambiado nada, jiji.
Poniendome más seria, debo decir que estos años han sido lleno de matices, de dulce y de amargo (sobre todo para el Nanito, que ha tenido que soportarme), pero si algo puedo concluir de todo esto, es que Dios me ha bendecido con el mejor esposo del mundo, me ha cuidado, a pesar de las frustraciones que sé ha sentido muchas veces, y apesar de todo, él me ama, y yo también lo amo con todo mi corazón (aunque él no me lo crea mucho a veces). Ahora le pido a Dios cada noche que me ayude para ser mejor esposa, y hacer feliz a mi esposo que bien se lo merece.
Dios me ha bendecido con una hermosa familia, hijos bondadosos y cariñosos y hasta una mascota tenemos ahora, espero que de hoy en adelante vengan tiempos tranquilos, de paz, armonía, comprensión y sobre todo mucho amor.
Gracias mi amor, por todo lo que has hecho y haces cada día por mí y nuestros queridos hijos Matías y Sophia.